Takamatsu (2 días)

Puedes llegar a Takamatsu desde Osaka en bus por 4.500 yenes (28€) y tardas unas 3 horas y media. Una vez en Takamatsu te recomiendo al menos 2 días para visitar lo que tiene que ofrecer la ciudad y sus alrededores. Después, puedes alquilar un coche para viajar libremente por la isla de Shikoku que, aunque se trata de la isla más pequeña de las principales de Japón, vale la pena hacer un recorrido por sus lugares más atractivos. Además, es famosa por la ruta de peregrinación de 88 templos que se encuentran repartidos por toda la isla.

  • Naoshima, conocida como la isla del arte cuenta con una gran cantidad de museos de arte contemporáneo y esculturas expuestas por toda la isla. Además, destaca por su ambiente isleño relajado y su carácter rural en plena costa. Aunque la imagen más icónica de la isla son sus calabazas de colores, también encontrarás una gran variedad de museos como el Museo Chichu, la Benesse House o incluso la casa de baños públicos I Love You, decorada con todo tipo de cosas.
  • Jardín Ritsurin, el Ritsurin Koen es una visita ideal para todo aquel que quiera disfrutar de un jardín japonés tradicional sin las multitudes de otros jardines famosos. Cuenta con 6 estanques y 13 colinas repletas de árboles y flores. Tanto en primavera como en otoño es todo un espectáculo. Además, puedes dar un paseo en barca tradicional o descansar a la sombra en el salón de té. La entrada cuesta 410 yenes (2,55€).
  • El Castillo de Takamatsu se trata de uno de los pocos castillos japoneses construidos a lo largo de una costa y cuenta con fosos de agua salada Aparte de los fosos y las murallas, solo quedan en pie la puerta principal y dos torres. En el interior de los muros del castillo se puede pasear por las ruinas y jardines. La entrada cuesta 200 yenes.

Alrededores de Takamatsu

  • Shodoshima, ¿sabías que en esta isla fue el primer lugar de todo Japón donde crecieron con éxito los olivos? Y no solo eso, también es uno de los rincones productores más tradicionales de salsa de soja. Así que puedes visitar tanto las plantaciones de olivos, en el Olive Park, como una fábrica de salsa de soja con más de 400 años de historia. En el área de Hishio no Sato todavía quedan alrededor de 20 fábricas de las 400 que llegó a haber. En cuanto a paisajes no puedes perderte el Angel Road, una bonita lengua de arena que conecta tres islotes, y la garganta Kankakei con las mejores vistas de la isla. Puedes subir y bajar en funicular por 1890 yenes (12€). También, entre las montañas de la isla se encuentra el templo budista Daikannon, conocido por la Gran Kannon, una estatua de la diosa de 50 metros de altura.
  • Kotohira es una pequeña ciudad famosa por el santuario Kompirasan, el santuario más popular de Shikoku. Este está dedicado a la navegación y se dice que tiene uno de los accesos al santuario más desafiantes de Japón. Se encuentra a más de 500 metros sobre el nivel del mar y se puede acceder a él subiendo 785 escalones, solo para llegar a la sala principal. Los más valientes que quieran ver Haiden, el santuario interior, tendrán que subir 583 escalones más, lo que suma un total de 1368 escalones. Además de este templo, no te puedes perder el Teatro Kanamaruza, el teatro kabuki más antiguo de todo Japón. De vez en cuando, todavía se realizan actuaciones de kabuki en las que participan algunas de las estrellas de kabuki más populares del país. La entrada cuesta 500 yenes (3,20€).

¡5 días de ruta en coche!

Día 1 de ruta

  • El castillo de Marugame es reconocido por sus increíbles muros de piedra y la técnica utilizada para su construcción. Cuenta con nada más y nada menos que tres recintos amurallados. Además, se trata de uno de los 12 castillos originales de Japón. La entrada cuesta 400 yenes (2,56€).
  • Santuario Tsushima, este santuario, dedicado a la salud y crecimiento de los niños, se encuentra a 250 metros de tierra en una pequeñísima isla a la que tan solo se puede acceder dos días al año para el Festival de Verano (4 y 5 de agosto). Lo curioso de este santuario es que cada año se construye un puente para permitir que la gente cruce.
  • La playa Chichibugahama es conocida por “el espejo de los cielos”, que no es otra cosa que el reflejo que se crea entre el cielo y el mar al bajar la marea durante el atardecer. Tienes que ir en el momento adecuado, con un cielo despejado y con la marea baja para conseguir el efecto de “caminar por encima del agua”.
  • El santuario Takaya, en Kagawa, recibe el sobrenombre de «la puerta torii en el cielo». Además de disfrutar del imponente tori, las vistas del mar interior de Seto son increíbles. En el santuario podrás pedir prosperidad y fortuna en los negocios, y además cuentan con una máquina expendedora que vende productos del santuario, algo muy curioso. Eso sí, para llegar hasta aquí tendrás que subir la friolera de 270 escalones por una escalera de piedra empinada durante aproximadamente una hora.
  • El castillo de Imabari se encuentra en la costa y cuenta con un enorme foso de agua marina, como es el caso del castillo de Takamatsu, aunque en este podían incluso entrar los barcos, ya que contaba con un puerto interior. La entrada cuesta 520 yenes (3,34€).

Día 2 de ruta

  • El castillo de Matsuyama es uno de los 12 castillos originales de Japón y una obra maestra defensiva con puertas ocultas y murallas de 17 metros. En el interior hay exposiciones sobre la historia del castillo, armaduras, armas y planos antiguos. El piso superior de la torre ofrece vistas de Matsuyama, las montañas de alrededor y el mar interior de Seto. En primavera, los jardines del castillo son populares por sus cerezos en flor. La entrada cuesta 520 yenes (3,33€).
  • El Dogo Onsen es el balneario más antiguo de todo Japón y cuenta con más de 3.000 años de historia, incluso puedes visitar el baño que utilizaba la familia imperial. Se cree que Miyazaki se inspiró en el Dogo Onsen para crear la casa de baños que aparece en “El viaje de Chihiro” y no es para menos porque el lugar es precioso. También se dice que sus aguas son curativas, así que aprovecha para disfrutar de un baño y después probar los dulces típicos de la zona: el taruto, un rollo suizo con pasta de judías dulces y yuzu, o el botchan dango, unos mochis de tres colores muy famosos por la novela “Botchan”, ambientada en Matsuyama.
  • Cerca del Dogo Onsen se encuentra el templo Ishiteji, dedicado al famosísimo Kobo Daishi, fundador de la ruta de peregrinación Kumano Kodo y la ruta de los 88 templos de Shikoku. Ishiteji significa “templo de la piedra y la mano” y viene de una legenda curiosa: cuenta la historia que Kobo Daishi visitó durante 8 años a Emon Saburou, un hombre de gran fortuna pero despreciado. En cada visita Kobo le pedía un cuenco de arroz y Emon siempre se lo rechazaba, hasta que le puso una maldición y todos sus hijos murieron. Emon decidió hacer la ruta de peregrinación de los 88 templos de Shikoku durante 20 años para encontrarse a Kobo y pedirle perdón. Cuando lo encontró, Kobo lo perdonó y le concedió un deseo, que fue reencarnarse en la familia Kono, que era muy rica. Talló en una piedra las palabras “Emon Saburou renacerá” y un año después nació un niño en la familia cuya mano derecha permanecía cerrada. Lo llevaron al templo Ishiteji y tras unos recitales de mantras el niño abrió la mano y apareció la piedra que Kobo había tallado. Esta piedra se exhibe en el museo de Ishiteji, aunque el tamaño de la piedra levanta sospechas.

Día 3 de ruta

  • Shimonada station. Aquí no hay nada más que una estación, el andén, el mar y el cielo. Se inauguró en 1935, y una vez fue la estación japonesa más cercana al mar. Hoy se ha convertido en la meca de los cineastas y la estación destino para muchos viajeros, muchos de los cuales se bajan del tren y se relajan en un banco mientras esperan el siguiente.
  • La roca Tsunakakeiwa, junto con el pequeño tori rojo de Mishima, ofrece unas vistas únicas del mar interior de Seto. El nombre «Tsunakakeiwa» se traduce como «roca de la que cuelga una cuerda», lo que podría hacer referencia a las prácticas pesqueras locales o a una característica de la roca en sí, ya que la roca se encuentra rodeada por una cuerda gruesa.
  • Ubicada en una tranquila zona rural, Ozu es una pequeña ciudad con mucho encanto. El lugar ideal para pasear y disfrutar de la arquitectura tradicional o ver cómo pescan con cormoranes de Ukai. Sí, usan aves pescadoras para atrapar a los peces. Además, en lo alto de la colina se encuentra el impresionante castillo de Ozu con vistas al río y la ciudad. Tampoco te puedes perder la visita a la villa Garyu Sanso con un precioso jardín y casa de té o la villa Bansenso, antigua residencia de la familia Matsui. Si vas un domingo no olvides darte una vuelta por Pokopen Yokocho, un mercadillo callejero de antigüedades donde parece que el tiempo se ha detenido.
  • Uchiko es una pequeña ciudad que recuerda al Japón del XVIII. Fue una vez un importante centro productor de cera y papel, por lo que a día de hoy conserva las impresionantes residencias de los magnates de la cera, como la Residencia Kamihaga y la Residencia Honhaga, donde se puede aprender sobre la historia de esta industria. Tampoco puede faltar un paseo por el distrito preservado de edificios tradicionales Uchiko Yokaichi Gokoku, así como visitar el teatro Kabuki Uchiko-za, que aunque está cerrado temporalmente vale la pena verlo por fuera. ¿Y la guinda del pastel? El espectacular templo Koshoji con su enorme Buda reclinado que forma parte de los 88 templos de peregrinación de Shikoku.

Día 4 de ruta

  • Las Tierras Altas de Tengu (Tengu Higlands), en el Parque Nacional del Karst de Shikoku, se encuentran a 1500 metros de altura y son consideradas como el techo de Kochi. Además de cientos de vacas que pastan a sus anchas destacan las formaciones rocosas puntiagudas de estos karsts, formadas por piedra caliza y dolomita, que se han ido moldeando a lo largo de milenios. Los karsts no son comunes en Japón, por lo que este paisaje de estilo europeo sorprende bastante. ¿Por qué Tengu? En el folclore japonés, los tengu son deidades tipo goblin de nariz larga y color rojo brillante que vuelan y viven en zonas montañosas remotas. Si bien los orígenes del nombre de las Tierras Altas de Tengu no están claros, la lejanía y la gran altitud de la zona habrían sido un hábitat ideal para estas figuras legendarias.
  • Visitar Kochi implica subir al Castillo de Kochi, uno de los pocos castillos en Japón que ha mantenido la estructura de madera original y el palacio de su señor feudal. Ofrece unas vistas increíbles así que no te lo pierdas. Si te entra hambre tienes que ir sí o sí al mercado Hirome donde puedes probar especialidades locales, como el tataki de bonito, y disfrutar del ambiente animado. Cerca también se encuentra el icónico puente Harimayabashi símbolo del amor imposible. Cuenta la leyenda que un monje compró una horquilla para su enamorada junto al puente. Debido al “escandaloso” acto, ya que los monjes no tenían permitido enamorarse, ambos fueron desterrados. También en Kochi se encuentra el templo Chikurinji, el cual forma parte de los 88 templos de Shikoku y destaca por su hermosa pagoda de 5 pisos. Si tienes tiempo y te apetece ir hasta la costa puedes visitar la playa de Katsurahama, popular desde la antigüedad por ser el lugar perfecto para observar la luna. Pero ojo, no te podrás bañar ya que está prohibido debido a las corrientes. Además, también encontrarás la estatua de Sakamoto Ryoma, uno de los samuráis más famosos de Japón.
Peregrinos en Chikurinji
Hirome Market

Día 5 de ruta

  • El Valle de Iya era uno de los lugares más aislados de todo Japón y una garganta impresionante que resultó en el escondite perfecto. Tras la guerra de Genpei, cuando el clan Heike fue derrotado por el clan Genji, los primeros decidieron esconderse en este valle, donde hoy podemos disfrutar de un paisaje natural con una estrecha garganta, el hermoso río color turquesa que discurre entre enormes piedras de color gris, puentes rústicos trenzados con lianas y relajantes aguas termales. Puedes recorrer la garganta Oboke en barco, haciendo rafting, en kayak o en coche, si no te sientes muy aventurero. Aunque ten cuidado porque según cuentan las leyendas locales, además de valientes samuráis aquí también vivían los yokai, monstruos japoneses. En el pueblo Yamashiro-cho puedes ver más de 100 esculturas de Yokai de piedra y madera. Un imprescindible del valle son los puentes colgantes trenzados con lianas de vid, o Kazura-bashi que se dice que construyó el clan Heike. Cruzarlo cuesta 550 yenes (3,42€). Tampoco te puedes perder el pueblo histórico de Ochiai, nombrado como Distrito de Preservación de Importancia Nacional. Este pueblo se encuentra en lo alto de la ladera de una montaña y es un ejemplo de aldea tradicional de Iya. Cuenta con numerosas casas antiguas, muchas de las cuales datan de hace más de 200 años, como la Nagaoka-ke Historic House, la cual ha sido restaurada y está abierta para su visita gratuita. En lo alto del valle también se puede ver la estatua del niño que hace pis, una copia del Manneken Pis, sí muy rarito. La pusieron allí porque se dice que hacer pis en lo alto del desfiladero demostraba la valía. En fin. Al menos las vistas son bonitas.
  • Aquí comienza la ruta de peregrinación de los 88 templos de Shikoku: en el Templo Ryozen-ji. Cuenta con una tienda donde venden todo lo necesario para los peregrinos, incluida la vestimenta, el sombrero y hasta el bastón oficial. ¿Y sabes cuánto se tarda en completar la ruta? Pues a pie se tarda 2 meses. ¡Toma ya! Aunque la mayoría lo hace en tren, bus o coche. El salón principal (Hondo) de este templo es precioso, así que vale la pena visitarlo.
  • Y aquí termina la ruta de los 88 templos de Shikoku: en el Templo Okubo. Se considera que los peregrinos que llegan hasta aquí han cumplido el voto que hicieron antes de comenzar la peregrinación y es, sin duda, la culminación de un viaje épico. Además, también es un lugar popular para el momiji, ya que aquí el otoño llega antes.

2 comentarios sobre “Un recorrido por la isla de Shikoku

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