Aunque Hiroshima es conocida por un acontecimiento trágico: la bomba atómica, la ciudad tiene más cosas que ofrecer. Se encuentra bañada por el mar de Seto y flanqueada por hermosas y boscosas montañas que cada año cambian de color con la llegada del otoño. Además, muy cerca se encuentra el icónico santuario de Itsukushima, famoso por su enorme torii rojo que flota en el agua, excepto cuando baja la marea.

Para llegar a Hiroshima desde Osaka puedes tomar el shinkansen, tren bala, si tienes el JR Pass y solo tardas 1 hora y media. O si vas low cost, como nosotros, puedes pagar 25€ e ir en bus, que tardas unas 5 horas y 20 minutos. Otra opción es ir en bus desde Okayama por unos 20€ si estás haciendo una ruta por la costa este de Japón, y en 2 horitas 30 minutos llegas a Hiroshima.
Qué ver en Hiroshima
- Sin duda el edificio más reconocido de Hiroshima es el Monumento de la Paz de Hiroshima, también llamado la Cúpula de Genbaku. Se trata de la estructura del único edificio que permaneció en pie cerca del lugar donde explotó la primera bomba atómica el 6 de agosto de 1945 y se ha conservado en el mismo estado en el que quedó. Justo en una de las calles de detrás hay una placa conmemorativa en el Ground Zero, donde impactó la bomba. Se puede sentir una atmósfera extraña en el ambiente, aunque la intención es rendir homenaje a las víctimas y lanzar un mensaje de paz mundial. Tras cruzar el puente Aioi, el cual fue el objetivo fallido de la bomba atómica, pues no lo destruyó pero sí lo dañó y tuvieron que reconstruirlo, se puede dar un paseo por el Parque Memorial de la Paz donde hay varias esculturas conmemorativas, así como la Llama de la Paz, que nunca se apaga.


- Cerca se encuentra la Okonomi mura Suigun, un edificio de tres plantas donde podrás encontrar gran variedad de restaurantes especializados en okonomiyaki. Son locales pequeños, con prácticamente una barra y un par de asientos donde disfrutar de la especialidad de la casa, ya que cada puesto lo prepara diferente. Mi consejo es entrar en cualquiera donde se vea gente pero que no esté tan lleno que tengas que hacer cola para entrar.
- El Castillo de Hiroshima, reconstruido tras la bomba atómica, se conoce como “la carpa” por su ubicación junto al río. En él destacan los tres árboles que aguantaron en pie tras la caída de la bomba atómica a un escaso kilómetro de distancia. Además, dentro del mismo recinto amurallado se encuentra el santuario Hiroshima-gokoku dedicado a quienes han muerto en la guerra. Si tienes tiempo, cerca del castillo se encuentran los jardines Shukkei-en, con más de 400 años de historia, el cual perteneció a un daimyo, un magnate feudal de la época Meiji.


- Templo Mitaki-dera. Este templo recibe su nombre por las tres cascadas que hay en su interior, ya que los caracteres japoneses son literalmente “tres” y “cascada”. El templo Mitaki-dera está dedicado a Kannon, la diosa de la misericordia, y data del año 809. Cerca de la entrada del complejo hay una impresionante pagoda de dos pisos. Esta fue trasladada a Hiroshima desde Wakayama en 1951 para ayudar a consolar a las almas de los muertos por la bomba atómica.
Qué ver en Miyajima
Miyajima está lo suficientemente cerca de Hiroshima como para hacer una excursión de día a la isla, aunque si lo prefieres también puedes hacer noche para disfrutar del torii de Itsukushima con marea alta y baja, así como verlo iluminado por la noche.
Puedes coger el tren desde la estación de Hiroshima hasta JR Miyajima Ferry y allí comprar el ticket del ferry que tarda 10 minutos en cruzar. El viaje total cuesta 620 yenes (3,94€) y puedes pagarlo con tu tarjeta IC (Pasmo, Suica, etc).
- Santuario Itsukushima. Seguro que te suena ya que es una de los escenarios más fotografiados de Japón y uno de los pocos edificios construidos sobre pilares que flotan en el mar. Desde la antigüedad se ha creído que la isla de Miyajima es sagrada, por lo que se construyó un santuario conformado por 37 edificios. Aunque sin duda lo que más llama la atención es el torii, ubicado en la entrada original al santuario y de 16 metros de altura. Antiguamente lo fieles pasaban por debajo del torii en barco. La entrada al santuario cuesta 300 yenes (1,92€) y vale totalmente la pena.


- Templo Daisho-in. Ubicado en la base del monte Misen se extiende por la ladera de la montaña con hermosos edificios en diferentes niveles. Destacan las cientos de estatuas jizo con gorritos de lana que te acompañan a lo largo del camino. Además, este templo es el nº14 de la Peregrinación Chūgoku de 33 templos. ¿Y sabías qué? Fue Kobo Daishi (también conocido como Kukai) quien fundó este templo, la ruta Chugoku y la ruta Kumano Kodo. Toda una eminencia del budismo. Si tienes tiempo te recomiendo subir hasta la cima del monte Misen. Puedes hacerlo en teleférico (1000 yenes ida, 6,37€) y terminar el resto del camino a pie, unos 30 minutos, y después bajar andando.

- El parque Momijidani es, sin duda, uno de los parques más famosos de Japón por sus arces y colores rojos en otoño. Se dice que el famoso dulce de Hiroshima Momiji Manju, un bollo con forma de hoja de arce y relleno de pasta de judías, se inspiró en este parque durante la era Meiji. Si tienes la oportunidad pruébalo, lo venden por todas partes en la isla.
- No olvides darte un paseo por las dos calles principales: la calle Omotesando Shotengai, que desemboca en el santuario Itsukushima, y la calle Machiya, con numerosas tiendas de suvenirs y comida.


- Si buscas algo más auténtico pasea por el callejón Yamabe, el camino antiguo que llevaba al santuario Itsukushima desde el puerto y que ofrece una atmósfera más tradicional y local. Además este camino te llevará directo al Santuario Toyokuni, también conocido como santuario Senjogaku, y la icónica pagoda de cinco pisos que puedes ver casi desde cualquier callejón.

Desde luego vale la pena visitar un lugar tristemente histórico aunque cargado de pesar. Miyajima, un must.