Wakayama es el núcleo espiritual de Japón ya que cuenta con una de las rutas de peregrinaje más importantes y populares del país. Además, se puede disfrutar de hermosos bosques con infinidad de árboles centenarios, ríos, cascadas, playas de arena blanca, encantadores pueblos de pescadores y uno de los atunes más frescos de todo el país. Así que ¿por qué no darle una oportunidad y visitar la zona? Decidimos alquilar un coche y desde Osaka emprendimos nuestro viaje a través de la prefectura de Wakayama y Mie en un roadtrip “circular” ¡Aquí te lo comparto!

Koyasan

Koyasan, o Monte Koya, es un pequeño pueblo en la montaña repleto de santuarios y epicentro del budismo en Japón, lo que lo convierte en uno de los lugares más sagrados del país. A su alrededor discurren numerosas rutas de peregrinación, templos milenarios y una gran variedad de shukubos o templos donde se puede pasar la noche. Sin duda una experiencia auténtica y espiritual. Además de pasar por la calle principal Odawara y probar la especialidad de la zona: el yakimochi o pasta de arroz a la parrilla, te recomiendo estos lugares con mucho encanto que no te puedes perder en tu visita a Koyasan:

  • La puerta Daimon es la entrada tradicional a Koyasan de unos 25 metros de alto, y aunque fue reconstruida en 1705 sigue conservando su aire místico y tradicional.
  • Complejo de templos Danjo Garan. Hace más de 1200 años Kobo Daishi, una de las principales figuras del budismo japonés, decidió construir un complejo de templos en este lugar. Tras su muerte, más de 100 templos se han construido aquí, convirtiéndose en el centro del budismo shingon. La entrada al complejo es gratuita y una vez dentro verás varios salones tras la majestuosa puerta Chumon: el salón Kodo, el salón Miedo, el Rokkaku Kyuzo cuya base tiene unas manijas que giran, el salón Fudodo, la gran pagoda Konpon Daito, la cual se cree que fue la primera pagoda cuadrangular de dos pisos de todo Japón y el estanque de loto Haisuke.
  • Cementerio Okunoin. Se trata del cementerio más grande de todo Japón con unas 200.000 tumbas, incluyendo el mausoleo de Kobo Daishi. Durante los 2 kilómetros que se adentra el cementerio hacia el bosque de enormes cedros se pueden observar gran variedad de construcciones funerarias y jizos, pequeñas representaciones de la deidad protectora de niños y viajeros, con gorritos de lana y baberos de color rojo.
  • Kongobu-ji. Este templo es el actual centro del budismo shingon y cuenta con numerosas salas donde se exponen pinturas, así que no dudes en quitarte los zapatos y entrar, incluso puedes tomar un té con galletas de arroz en una de las salas. Además, cabe destacar el jardín de rocas Banryutei, uno de los más grandes desde país.

La mayoría de visitantes decide quedarse a dormir en Koyasan debido a que es posible alojarse en un templo y experimentar la vida de los monjes. Puedes disfrutar no solo del templo, el entorno y una comida tradicional vegetariana (conocida como shojin ryōri y típica del monte Koya), sino que también puedes unirte a sus ceremonias y meditaciones. Nosotros decidimos no quedarnos a dormir porque nos pareció una experiencia un poco cara y, además, levantarnos a las 4 de la mañana para rezar con los mojes como que no nos conquistó demasiado. Pero oye, para gustos colores.

Wakayama

En Wakayama puedes encontrar santuarios milenarios, caminos de peregrinación, pero también una gastronomía rica y variada. Te recomiendo que pruebes el umeboshi, una ciruela japonesa encurtida y seca, y en los pueblitos de la costa, el atún fresco. ¿Y en la capital?

  • Visita el fotogénico Castillo de Wakayama cuyos muros son los originales y se adaptan perfectamente al contorno de la colina. Durante la primavera puedes disfrutar de unos espectaculares cerezos en flor en los jardines de alrededor, aunque durante el otoño tampoco puedes perderte un paseo por el jardín Nishi-no-Maru Teien, o valle de hojas de otoño, y disfrutar de un té matcha en su sala de té.
  • Seguimos con el peregrinaje hasta el Templo Kimii-dera cuya fachada de color rojo intenso destaca en la montaña. Se trata del segundo templo en la ruta de peregrinación más antigua de Japón y se dice que ha recibido la visita de muchos emperadores. Además, cuenta con unos 400 cerezos que, cada año, florecen temprano.

Shirahama

Si preguntas por Shirahama seguramente te hablen de sus playas de arena blanca, sus pandas gigantes y las rutas de senderimo de Kumano Kodo, la ruta de peregrinación más popular de Japón.

  • Islote Engetsu: a lo largo de la costa de Shirahama puedes disfrutar de una de las obras que ha ido erosinando el poderoso Océano Pacífico con los años y no es otra que la isla de Engetsu. La isla de Engetsu es un pequeño islote deshabitado cuya característica única es un círculo en forma de luna llena en su centro. Si bien es un monumento natural impresionante a cualquier hora del día, es al atardecer cuando la belleza de la naturaleza se puede apreciar en todo su esplendor.
  • Mifune Ashiyu: se trata de un baño de pies gratuito que puedes aprovechar durante tu viaje por la costa para relajarte un rato y después seguir tu camino. Es un manantial de agua salada que se ubica junto a la playa y con vistas al islote Engetsu.
  • Playa Shirarahama: con 800 metros de largo, aguas cristalinas y una arena blanca como la nata, destaca entre los locales y turistas como la perfecta zona de baño. Es por esto que es uno de los lugares más visitados de la península. Para mi gusto es una playa de ciudad, por lo que si realmente buscas playas de ensueño te recomiendo que vayas directamente a Okinawa. Aunque ya que está de paso, dale una oportunidad.
  • Saki-no-Yu Onsen: ubicado junto al mar, donde rompen las olas, en este onsen se pueden disfrutar de las agua termales al aire libre y con vistas en primerísima línea del Océano Pacífico. Se dice que Shiramaha Onsen tiene más de 1300 años de historia, venían muchos emperadores y nobles a bañarse aquí y está considerado desde la antigüedad como uno de los siete grandes baños termales de la zona. La entrada cuesta 500 yenes (3,17€) y no tiene ni zona de baño previa ni jabón, únicamente la zona con taquillas para cambiarte y listo. Es bastante simple.

Durante la ruta por la carretera disfruta los paisajes y pequeños pueblitos pesqueros de la costa y haz una parada en las Hashiguiiwa Rocks, unas rocas puntiagudas de unos 850 metros de alto formadas por magma. Las rocas que se pueden ver en frente han sido movidas hasta aquí a causa de tsunamis. Vale la pena descansar aquí un rato.

Nachi-Katsuura y Kumano Sanzan

Ubicado en una tranquila bahía con vistas al Océano Pacífico, Katsuura es el paraíso del atún fresco. En el mercado de pescado Katsuura Gyoko Nigiwai-Ichiba puedes encontrar un atún rojo de increíble calidad, te recomiendo que te des un salto y pruebes algo. Además, a las 7 am descargan el atún e incluso hay subastas, un espectáculo. Es más, la mayor captura de atún registrada en Japón se produjo aquí: 450 kilogramos.

Además de un increíble atún, Katsuura es el hogar del Kumano Nachi Taisha, ubicado en lo alto del monte Nachi y enmarcado por la impresionante cascada Nachi. Sí, Nachi también. Además, es uno de los principales templos de la ruta de peregrinación de Kumano.

  • Puedes comenzar la ruta de peregrinación desde la Nakahechi Daimon-zaka, una impresionante pendiente de adoquines que se extiende desde la base del valle hasta el Kumano Nachi Taisha, el templo Seiganto-ji y la cascada Nachi.
  • En la parte de abajo encontrarás el Santuario Hiro y la cascada Nachi. Puedes subir por la ruta de peregrinaje o dejar el coche en un parking cercano por 500 yenes y bajar las escaleras hasta la base de la cascada. Allí, puedes pagar 300 yenes por un amuleto de longevidad y adentrarte un poco más hacia la base de la cascada. Después tendrás que subir de nuevo por el mismo camino y decidir si quieres seguir subiendo al Kumano Nachi Taisha caminando por la ruta de los peregrinos: más escaleras de piedra a través de la montaña (en verano el calor es insoportable), o también puedes subir hasta arriba del todo con el coche y pagar 800 yenes por el parking. No te voy a engañar es una buena subida.
  • Arriba del todo puedes disfrutar de la vistas, el ambiente espiritual que se respira y el increíble templo Seiganto-ji con la cascada al fondo. Sin duda de los templos más bonitos de Japón.
  • Dentro de la ruta de Kumano también destaca el Kumano Hayatama Taisha, ubicado en Shuingu y uno de los tres santuarios Kumano Sanzan. Aquí podemos encontrar un árbol sagrado Nagi de 800 años, que trae suerte a las parejas casadas y numerosos tesoros expuestos.
  • Kumano Hongu Taisha se trata del santuario principal de más de 3000 santuarios de Kumano en todo Japón. Todas las rutas de peregrinación de Kumano Kodo conducen a este lugar sagrado. Originalmente el santuario se encontraba en Oyunohara, en el banco de arena entre los ríos Kumano y Otonashi, sin embargo por la crecida del río se reconstruyó donde está ahora. La entrada a Oyunohara está marcada por la puerta de santuario Torii más grande del mundo (33,9 metros de alto y 42 metros de ancho), que fue erigido en el año 2000 y está hecho de acero.
  • Yunomine Onsen es un pueblo de aguas termales ubicado en el camino de Kumano y que cuenta con el primero y único baño termal nombrado Patrimonio de la Humanidad: el Tsuboyu, un baño termal al aire libre descubierto hace más de 1.800 años y ubicado dentro de una casa de té tradicional japonesa. Dicen que cambia de color 7 veces durante el día. Además, junto al baño público, todos los días se pueden ver huevos y verduras cociéndose en redes colgadas de la estructura de madera que rodea el pozo; se pueden comprar en las tiendas de recuerdos. Sin duda, si estás buscando un pueblo onsen tradicional, este es tu sitio.

Ise

La ciudad de Ise, ubicada en la península de Shima, es conocida como la cuna del sintoísmo y el lugar más sagrado de todo Japón. Aunque también es el hogar de las Ama-san o mujeres del mar, unas buceadoras con más de 2.000 años de tradición. A diferencia de las pescadoras de perlas, famosas en el área de Toba, las ama bucean en el fondo del mar en busca de comida. Si visitas Toba puedes comer marisco recién pescado por ellas.

  • El Santuario de Ise es el lugar más sagrado del sintoísmo en Japón y donde todo japonés debe ir al menos una vez en la vida. Su equivalente sería la Meca. Se compone de un santuario interior, conocido como Ise-jingu o Naiku y, de un santuario exterior, Toyoukedai-Jingu o Geku, que se encuentra a 6 kilómetros. Además, lo más curioso es que tanto los santuarios como el puente Uji se reconstruyen cada 20 años debido a la creencia sintoísta que busca renovar los objetos para mantener el prestigio divino y la búsqueda de la eternidad. Además, la entrada a ambos templos es gratuita.
  • Okage Yokocho: la encantadora e histórica de Okage Yokocho cuenta con una hermosa arquitectura que data de los períodos Edo y Meiji. Algunos de los edificios se han reproducido utilizando métodos de construcción tradicionales y otros se han trasladado desde otras áreas de la prefectura de Mie que se encuentran a lo largo de los senderos de peregrinación Kumano Kodo, reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que atraviesan las prefecturas de Wakayama y Mie. Los visitantes de Okage Yokocho pueden disfrutar de deliciosas comidas locales, las costumbres tradicionales y la amabilidad que es famosa en Ise.
  • Meoto Iwa: también conocidas como las “rocas casadas”, estas rocas sagradas simbolizan al hombre y la mujer y están unidas por una shimenawa, cuerda de paja de arroz, que conecta el mundo terrenal y el espiritual. Estas cuerdas se reemplazan tres veces al año: en mayo, septiembre y diciembre.
  • Mikimoto Pearl Island: es una pequeña isla frente a la costa de Toba famosa por ser la cuna del cultivo de perlas en todo Japón. La primera vez que se consiguieron cultivar con éxito fue en 1893. Además, del Pearl Museum puedes disfrutar de las demostraciones que realizan cada hora las buceadoras, que tradicionalmente se dedican a plantar y cosechar ostras y otros mariscos.
  • Acuario de Toba: se trata del acuario con más especies de todo Japón. Cuenta 12 zonas diferentes que reproducen ambientes naturales y unos 30.000 animales. La entrada cuesta 2.800 yenes (17,39€).

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