Kioto es una ciudad a caballo entre el presente y el pasado de Japón. Sus raíces tradicionales hacen que conserve la magia del periodo Edo. Una magia que se puede ver en sus templos, jardines y pagodas. En las delicadas geishas que corretean por sus calles y en el vasto cementerio que sube hasta el templo Higashi Hongan-ji. Kioto es una ciudad dormida, un suspiro atrapado del pasado. Sin embargo, los alrededores de Kioto también albergan lugares de ensueño que puedes visitar si ya conoces lo típico de la ciudad o si tienes algunos días más por la zona. En este post: Kioto, un viaje al pasado, puedes ver lo básico de Kioto.

Arashiyama

Desde la estación de Kioto puedes coger un tren que cuesta 240 yenes (1,48€) y tardas 11 minutos con el Rapid hasta la estación de Saga-Arashiyama.

La ciudad de Arashiyama se encuentra a las afueras de Kioto y ha sido popular desde el período Heian (794-1185), cuando los nobles disfrutaban de su entorno natural. Durante las temporadas de floración de los cerezos y los colores del otoño reciben numerosos turistas.

El puente Togetsukyo es el punto de referencia más conocido de Arashiyama. En las inmediaciones hay numerosas tiendas pequeñas, restaurantes y otras atracciones, como el templo Tenryuji (entrada 800 yenes), los famosos bosques de bambú de Arashiyama y los barcos de recreo que se pueden alquilar en el río.

Al norte del centro de Arashiyama, el ambiente se vuelve menos turístico y más rural, con varios templos pequeños esparcidos a lo largo de la base de las montañas. Y, sin duda, esta es la zona que más recomiendo.

  • Templo Jojakko-ji: aunque este templo es famoso por el color de sus hojas en otoño vale la pena visitarlo durante todo el año. Sube desde la base de la montaña hasta lo alto ofreciendo unas preciosas vistas de Arashiyama. La entrada cuesta 500 yenes (3,09€).
  • Templo Giouji: rodeado de musgo y altos árboles, este templo también es muy popular durante el otoño y está dedicado a Gio, una bailarina y sacerdotisa budista. La entrada cuesta 300 yenes (1,86€).
  • Saga toriimoto: caminando desde el templo Giouji hacia el norte se llega hasta la calle Saga toriimoto, bordeada de machiya, casas adosadas tradicionales, que ahora se han convertido en tiendas y restaurantes. La calle ofrece una visión histórica de una ciudad comercial en el período Meiji.
  • Templo Adashino Nenbutsuji: Se dice que las aproximadamente 8.000 imágenes de piedra y pagodas que hay aquí conmemoran las almas de aquellos que murieron sin familiares. La zona se ha utilizado como lugar para ritos funerarios desde la antigüedad. A mediados de la era Meiji (1868-1912), los lugareños y los funcionarios del templo reunieron las imágenes en el recinto del templo y encendieron velas para adorarlas. Este es el comienzo de la ceremonia anual Sento-Kuyo. Además, cuenta con un bosque de bambú precioso que puedes disfrutar para ti solo a diferencia del Bosque de Bambú de Arashiyama. La entrada cuesta 500 yenes (3,09€).
  • Templo Otagi Nenbutsuji: este templo es famoso por las numerosas estatuas Rakan cubiertas de musgo, que representan a los discípulos de Buda y que se encuentran en la ladera alrededor de los terrenos del templo. Fue el sacerdote Kocho Nishimura a quien se le ocurrió la idea de que los visitantes tallaran sus propias estatuas para el templo bajo su dirección. Como cada estatua fue tallada por una persona diferente, cada una es completamente única y muchas tienen expresiones divertidas o poses extravagantes. La entrada cuesta 400 yenes (2,47€).

Uji

Desde la estación de Kioto puedes coger un tren que cuesta 240 yenes (1,48€) y tardas 16 minutos hasta la estación de Uji.

Templo Byodo-in

Uji es una ciudad famosa por sus plantaciones de té verde, por lo que si visitas Uji podrás probar todo tipo de delicias elaboradas con matcha. Desde ramen de matcha, takoyakis de matcha, gyozas de matcha o un delicioso helado de matcha.

  • Byodo-in Omotesando: esta calle comercial, repleta de tiendas y productos de matcha huele al aroma del té Uji. La calle da comienzo en un enorme tori de piedra junto a la estatua de Murasaki Shikibu, autora de la primera novela japonesa, obra que también se ha considerado la primera novela moderna del mundo**.** Es el lugar perfecto para sentarte junto al río en una de sus muchas cafeterías y degustar las delicias locales.
  • Templo Byodo-in: este templo pasó de ser la villa Fujiwara a un templo budista en el año 1052. Los edificios se perdieron repetidamente por incendios y otras calamidades a lo largo de los siglos, sin embargo, el Salón Fénix nunca fue destruido, lo que lo convierte en una de las pocas estructuras de madera originales que sobrevivieron del Período Heian. Además, la sala aparece en el reverso de la moneda japonesa de diez yenes. En el tesoro de Byodoin, construido bajo tierra, se exhiben varios bienes culturales y tesoros nacionales. La entrada cuesta 700 yenes (4,33€).
  • Santuario Ujigami: se encuentra al otro lado del río y se dice que es el santuario más antiguo que se conserva en Japón. Además, está vinculado al Templo Byodoin como su «santuario guardián». La entrada es gratuita.
  • Templo Kosho-ji: El templo tiene un bonito patio abierto con jardín, una pagoda de piedra de cinco pisos y árboles y arbustos cuidadosamente podados. Se trata de un templo zen en funcionamiento y es conocido por sus impresionantes colores otoñales. El camino hacia Koshoji está bordeado de arces que crean un túnel de color a fines de noviembre. La entrada cuesta 500 yenes (3,09€).
Templo Kosho-ji

Omihachiman

Desde la estación de Kioto puedes coger un tren que cuesta 680 yenes (4,20€) y tardas 40 minutos hasta la estación de Omihachiman.

Esta ciudad, ubicada a orillas del Lago Biwa (el lago más extenso de Japón), es conocida por su casco antiguo bien conservado y su canal, donde los visitantes pueden disfrutar del paisaje histórico en una barca tradicional. Saltó a la fama durante la época feudal como base de los mercaderes Omi, cuyas actividades comerciales eran famosas en todo el país. La ciudad prosperó como centro de negocios debido en parte a su ubicación junto a dos de las rutas comerciales más importantes de la época: la carretera Nakasendo, que unía Kioto con Tokio en el periodo Edo, y la ruta marítima que conectaba el Mar de Japón con Kioto a través del lago Biwa.

Otro punto destacado de Omihachiman es la calle Shinmachi, flanqueada por varios edificios históricos bien conservados, algunos de los cuales están abiertos al público, como la Nishikawa Residence, que perteneció a una acaudalada familia de comerciantes Omi, con opulentas habitaciones tradicionales japonesas y un bonito jardín. La entrada cuesta 300 yenes (1,85€).

Tampoco puedes perderte el santuario Himure Hachimangu, dedicado al dios de la guerra y conocida en todo Japón por celebrar uno de los festivales más peligrosos del país: el Festival del Fuego Omihachiman Sagicho.

Y por último si quieres visitar una de las pastelería más bonitas de la ciudad tienes que darte un salto por La Collina, cuyo tejado cubierto de césped se camufla con el suelo. Algo muy curioso.

Amanohashidate

Desde la estación de Kioto puedes coger un tren con reserva (Hashidate limited express) que cuesta 4.800 yenes (29,68€) y tardas 2 horas hasta la estación de Amanohashidate. También puedes hacer el trayecto en bus (que puedes reservar a través de Willer) que cuesta 3.400 yenes (21€) y tardas 2 horas y 5 minutos.

Amanohashidate, que se traduce como puente en el cielo, es considerada una de las tres vistas más pintorescas de Japón. Y no es para menos, ya que su banco de arena cubierto de pinos se extiende a lo largo de la bahía de Miyazu ofreciendo, desde las montañas, una perfecta panorámica del camino entre el cielo y la tierra, o al menos eso se ha dicho durante siglos.

Muchos visitantes deciden explorar la lengua de arena con bicis de alquiler (que cuesta unos 400 yenes 2 horas) y recorrerla al completo, aprovechando para darse un chapuzón en sus playas. Descubrir el tranquilo templo Chionji y el puente Kaisen, que gira cada vez que un barco necesita cruzar el río, o subir al Amanohashidate Viewland, un parque de atracciones que cuenta con las mejores vistas. La entrada cuesta 850 yenes (5,25€) y puedes optar por subir en telesilla o en monorrail. Obviamente subir en telesilla es mucho más divertido.

Ine

Una vez te encuentres en Amanohashidate aprovecha para visitar el encantador pueblito pesquero de Ine. Desde la estación de Amanohashidate toma el bus que cuesta 400 yenes (2,47€) y tardas unos 54 minutos hasta las Funaya

Esta ciudad tiene una larga y rica historia como pueblo de pescadores y está considerada como uno de los pueblos más bellos de Japón. El aspecto único de Ine son sus funaya. Literalmente significa «casas para botes». Estos edificios tradicionales frente al mar contienen garajes para botes en sus primeros pisos y espacio residencial en los pisos superiores. Hoy en día quedan más de 200 funaya a lo largo de la bahía. Algunos de ellos ahora sirven como alojamientos donde los visitantes pueden pasar la noche. Si lo prefieres puedes bajarte en el bus en la Ine Bay Sightseeing Boat y coger un barquito que te lleve alrededor de la bahía. En el más grande cobran 1.200 yenes (7,42€) y el trayecto dura unos 25 minutos. En los barcos más pequeños de los pescadores cobran unos 1.000 yenes y el recorrido puede ser más personalizado.

Kayabuki No Sato

Desde la estación de Kioto puedes coger un tren que cuesta 700 yenes (4,33€) y tardas 46 minutos hasta la estación de Hiyoshi. Y allí tomas un bus por 600 yenes (3,71€) que tarda 53 minutos hasta Kayabuki No Sato.

Casi todo el pueblo está compuesto por casas antiguas con techo de paja y se conserva cuidadosamente como patrimonio cultural. Puedes pasear por el pueblo y disfrutar del ambiente y las impresionantes vistas de los tejados de paja con las montañas de fondo. Hay 2 cafeterías y 2 casas de huéspedes en el pueblo. Si quieres ver el interior de una casa con techo de paja, visita el Museo del Folclore de Miyama.

Te recomiendo dar vueltas por el pueblo sin un rumbo fijo y las vistas desde el misterioso santuario Kamakura, justo en el borde con el bosque. ¡Ah! y cuidado porque hay monos enormes y salvajes por la zona. Además, visita el santuario Chiihachiman, es el principal de las nueve aldeas circundantes en la región y cuenta con un árbol sagrado y miles de años de historia.

A diferencia de las famosas casas con tejado de paja que también se encuentran en Shirakawa-go, Gokayama y Ouchijuku, estas casas rurales son únicas por su innovador sistema de seguridad contra incendios. Alrededor del pueblo hay escondidos unos 60 aspersores súper potentes que rocían agua a los tejados sobre las casas dos veces al año para prevenir incendios. Se volvió tan popular que pronto se convirtió en el Festival de las Mangueras de Agua Kayabuki No Sato. En los días soleados, incluso se pueden ver arcoíris formándose, lo que añade un aire de cuento de hadas al lugar.

Fuente: wakasa 15thfd

2 comentarios sobre “Qué ver en los alrededores de Kioto

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