Heidelberg

Heidelberg es una ciudad animada, romántica y, sobre todo, respira ese ambiente universitario tan característico de las ciudades europeas. Sus innumerables plazas son escenario de mercadillos navideños donde comprar adornos, comida callejera y el clásico Glühwein, vino caliente especiado, que ayuda a combatir el frío.

Además de recorrer sus calles y plazas, no puedes perderte el puente viejo con su majestuosa puerta, el castillo (al que se puede subir caminando o en funicular) y el paseo de los filósofos, con unas bonitas vistas del otro lado del río.

Baden Baden

Durante la Belle Époque, Baden Baden fue el lugar por excelencia de veraneo europeo. No es de extrañar que se respire elegancia y exclusividad en cada esquina, gracias a su reputación como uno de los mejores lugares con aguas termales y terapias (cuenta con 12 fuentes termales a 68ºC) y una de las óperas más grandes de Europa.

Su mercadillo navideño es uno de los más grandes de la Selva Negra y sus calles, comercios y casas están tremendamente decoradas con papá noeles, osos polares, soldaditos de plomo y todo tipo de decoraciones brillantes.

Sasbachwalden

Verdes colinas, naranjas y amarillas en otoño, arropan el pequeño y pintoresco pueblo de Sasbachwalden. Aquí, sin duda, destacan sus coquetas casitas con enormes tejados, chimeneas y listones de madera oscura en las fachadas. Además de los ríos de viñedos que se derraman desde lo alto de las colinas.

Una curiosidad de este pueblo es que cuenta con surtidores de vino y licores repartidos entre sus calles. Una especie de casetas de autoservicio en las que te sirves lo que quieres y pagas el precio que indica el listado en la hucha. ¡Incluso tienen máquinas expendedora de vino con botellas de cristal!

Gengenbach

He aquí un imprescindible de la Selva Negra. Gengenbach cuenta con hermosas calles y plazas empedradas, torres que hacen de puertas a la ciudad y las características casitas pintorescas con listones de madera oscura. Un pueblo ideal para pasear y disfrutar con calma.

Además, fue el escenario elegido para rodar las imágenes exteriores de la icónica y extravagante “Charlie y la Fábrica de Chocolate”. Si aún no la has visto ya tienes una excusa.

Friburgo de Brisgovia

Si Heidelberg era una ciudad con ambiente universitario, Friburgo no se queda atrás. Es de las más grandes de la Selva Negra y cuenta con una hermosa catedral, famosa por su vidrieras y curiosas gárgolas, además de numerosas plazas y unos canales que recorren toda la ciudad. Te recomiendo prestar atención por donde andas para que no metas un pie sin darte cuenta, je, je.

En el centro y casco antiguo de la ciudad encontrarás numerosos mercadillos navideños, la mar de animados, especialmente de noche. No olvides darte una vuelta para degustar la gastronomía de la zona.

Triberg

Este pequeñísimo pueblo ubicado en el corazón de la Selva Negra es famoso por sus hermosas cascadas y relojes de cuco. En los alrededores podrás encontrar los 2 relojes de cuco más grandes del mundo, así como unas tiendas con más de 1.000 relojes (¿te imaginas cuando dan la hora todos a la vez?). Además, para los amantes de la naturaleza y el senderismo hay diferentes recorridos, de diferentes dificultades, para disfrutar de Triberg y sus saltos de agua.

Rottweil

Esta es la ciudad más antigua del estado de Baden-Wurtemberg y es conocida, como habrás podido adivinar por su nombre, porque aquí se originó la raza Rottweiler. Varias esculturas de estos canes sentados sobre sus dos patas están repartidas por las calles del centro histórico.

Las casas y sus ventanales, que conservan el estilo medieval, están decorados con bonitos detalles dorados. El mejor recorrido, sin duda, es cruzar bajo la Torre Negra y dejarte arropar por su plaza central con fuentes de piedra y hermosos murales pintados a mano.

Schiltach

Sin duda este pueblo se encuentra en la parte alta de la tabla de pueblos más bonitos de la Selva Negra. Sus empinadas calles empedradas y sus coloridas casas de cuento de hadas, como no, con entramados de madera, hacen que la visita valga mucho la pena.

Dos ríos cruzan el pueblo, dotándolo de un aura aún más mágica, y permitiendo pasear por sus orillas para disfrutar de la tranquilidad y hermosa naturaleza que envuelve la zona.

Calw

Se trata de una ciudad preciosa, con sus características casitas de los pueblos de la Selva Negra: entramado de madera de colores, contraventanas de estilo medieval y flores colgando de las ventanas. Las casas bailan, fachada con fachada, como si se dieran la mano, en torno a la plaza principal donde se encuentra el ayuntamiento.

Además, en esta ciudad nació el poeta y escritor Hermann Hesse, premio Nobel de la literatura en 1946. Si eres muy fan puedes sacarte una foto con su escultura que se encuentra en el puente de San Nicolás, junto a una diminuta capilla de estilo gótico.

Bad Wildbad

Este pueblo, ubicado entre las frondosas montañas de la Selva Negra, es conocido por sus aguas termales y el Sommerberg (bosque de verano), dedicado al disfrute de la naturaleza con actividades para toda la familia, desde paseos por las copas de los árboles, un puente colgante a 60 metros de altura, una torre mirador con tobogán y un sinfín de rutas para hacer senderismo o ir en bici.

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3 comentarios sobre “Los 10 pueblos más bonitos de la Selva Negra

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